4. ( FOTO 3 ) Tras la primera capa ya endurecida (puede no estar fría). añadimos la segunda, sin colorante, y con más carga de escayola.
Para esta capa de refuerzo aconsejamos así :
Teniendo en cuenta el tamaño de nuestro modelo, no intervendrá un armazón de alambres de refuerzo, su uso viene determinado por el tamaño del molde a realizar, e incluso a usar barras de tetracero si fuera necesario para los de gran envergadura; en el caso presente no son necesarios.
( FOTO 4 ) Bastará con cubrir con 1 cm. de lechada blanca por un igual, y sobre ésta, acoplar los nervios de escayola que ejecutarán la función reforzadora. Tenemos acabado el “cascarón”.
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5. Tras fraguar la escayola, se pierde el calor de la reacción, es el momento de despegarlo de la base que lo sujeta, y vuelto del revés extraemos el barro con las manos o utensilios específicos y sumiso gracias a su humedad, no opondrá resistencia.
6. Despojamos el interior de los restos de barro, con un pincel o esponja, lo lavamos bajo un chorro de agua, mejor aún, si se usara una manguera a cierta presión que lo dejara reluciente. |