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Ficha 9 El laqueado oriental
 
 

El arte del laqueado se originó hace más de mil años; pues los hallazgos arqueológicos indican que los objetos de madera del primer milenio a.c. en China ya estaban cubiertos con una sustancia que se cree fue la savia del árbol Rhus Vernifera.
Para extraer la laca se practican en los troncos del árbol Rhus Vernifera unas incisiones en forma de "V" a las que brota lentamente la laca.
Al exponerse la aire, la savia espesa y transparente adquería un color marrón oscuro o negro. Después se filtraba para eliminar impurezas y se hervía lentamente para darle una consistencia uniforme y evaporar la humedad superflua.
Para teñir la laca se añadían colorantes que eran de origen natural mientras que actualmente se prefieren productos químicos sintéticos que duran más tiempo y se estropean menos.

Para realizar el lacado según el método oriental empezaremos por extender varias capas de laca transparente sobre la que dibujaremos la decoración. Con un pincel (antiguamente de cabello) se extiende una capa muy delgada, del color elegido, que dejaremos secar 5 o 10 días en un ambiente privado de polvo y húmedo. Cuando está completamente seca ofrece un aspecto muy tosco y opaco, áspero y con signos evidentes de las pinceladas, puliremos la superficie con piedra pómez y nos mostrará su ya clásico esplendor.
Cuando se ha terminado el trabajo sobre la primera capa de laca, se repiten al menos unas seis o siete veces, al final de las cuales se alcanza el espesor mínimo para un lacado modesto.
Este trabajo nos parecerá muy largo, pero pensemos que antiguamente, los chinos, llegaban a extender un mínimo de 30 capas dejando transcurrir un mes de tiempo entre una pasada y la otra y que los japoneses, para laquear esas preciosas y valiosas lacas tardaban 30 años para extender las 300 capas de laca necesarias.


Antonio Caballero

 
 
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